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jueves, 18 de noviembre de 2010

LA ALIMENTACIÓN MEDITERRANEA PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD

Pirámide de los alimentos recomendada por el IEAMED


Si la inclusión de la candidatura del Flamenco, en su segundo intento, tras haber sido rechazada en el año 2005, en la lista de la Unesco, ha sido una gran noticia de la que me he alegrado sobremanera y por la que todos nos tenemos que felicitar, también lo es, por supuesto, el pronunciamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sobre la declaración de la dieta mediterránea como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Una candidatura trasnacional, al haber sido preparada de forma conjunta con Italia, Grecia y Marruecos, que fue aceptada –en este caso en su primer intento– en la quinta reunión del Comité Intergubernamental de la Unesco celebrado el pasado día 16 de noviembre en Nairobi (Kenia). Pero sin embargo, incomprensiblemente, esta noticia no ha trascendido ni tenido la repercusión mediática que se le suponía y realmente se merece. Pues muy poquitos medios se han hecho eco –y los que lo han hecho ha sido de manera breve y sin relevancia– de este hecho histórico, a pesar de tratarse de una dieta que después de 9.000 años de originarse sigue vigente y a la que los especialistas correspondientes en materia alimentaria le atribuyen cada vez más bondades y, además, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han reconocido la Dieta Mediterránea como un modelo alimentario de calidad, saludable y sostenible.

Si bien es cierto que el gobierno español, a través de su Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM) ha trabajado en los últimos años de manera intensa por conseguir este reconocimiento que afortunadamente ya celebramos, poniendo las cosas en su justos términos, hay que decir que la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, se ha batido el cobre por lograr la declaración en cuestión. Y dentro de la referida Consejería andaluza, su Instituto Europeo de la Alimentación Mediterránea (IEAMED), dependiente de ésta. Un organismo que desde el año 2003 desarrolla una intensa actividad con el objetivo de promover la Alimentación Mediterránea y los productos que la componen así como para servir de punto de encuentro para todo el sector agroalimentario andaluz, facilitando la transmisión de información de interés y poniendo en contacto a los principales actores implicados en la cadena alimenticia tanto del sector público como privado. Por tanto un trabajo arduo el realizado por el IEAMED, digno de aplauso, que ha visto su fruto con ese reconocimiento de la Unesco. Lo que demuestra que nada gratuito porque, como dijo un célebre pensador, “las oportunidades solo se dejan alcanzar por quienes las persiguen”

Con esta declaración de la Unesco a favor de la Alimentación Mediterránea –como a mi me gusta denominarla porque lo de dieta suena a régimen, abstinencia, privación, ayuna, etcétera– se hace un reconocimiento a un importantísimo legado gastronómico que forma parte de las raíces culturales de un pueblo como es el español en general y andaluz en particular que nos ha identificado con un estilo de vida. Además de proporcionar la apertura de nuevas perspectivas tanto a los productores de la industria agroalimentaria como a todos los sectores implicados en el amplio mundo de la gastronomía.

El que la Alimentación Mediterránea sea considerada ya como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, supone también un cálido homenaje a todas esas personas que a lo largo de los años se han dejado la piel en aquellos fogones de antaño en donde esos productos alimentarios, austeros sí, pero riquísimos al mismo tiempo, que siempre nos ha proporcionado la cuenca mediterránea los fueron transformando en esos platos maravillosos que ahora disfrutamos y que forman parte de la prestigiosa cocina española de la que en la actualidad podemos presumimos de ser la numero uno del mundo.
Oneto